viernes, 1 de junio de 2012

Basta de elitismos y mezquindades en el Arte!

Nunca idealicé al ámbito artístico. Ya cuando trabajaba como periodista de planta llegaba a mí una nutrida información sobre el manejo de algunos grupos de arte. Manejos poco decorosos y muy carentes de generosidad.

Hoy, ya desde adentro del ambiente cultural, quiero manifestar mi bronca ante la falta de solidaridad entre muchos artistas, asociaciones y gestores de proyectos y actividades artísticas. Por supuesto, no puedo generalizar. Pero tarde o temprano, afloran los egoismos de uno u otro grupo sobre todo cuando llegan invitaciones del exterior para exposiciones, concursos o bienales.

Por qué no nos enteramos todos los artistas - en tiempo y forma - sobre las convocatorias a bienales o a concursos internacionales. Por qué estas informaciones no se difunden en los medios de prensa como se hacen con otras actividades que se anuncian con debida anticipación.

De hecho, acá la culpa no la tiene el periodista. Las invitaciones a este tipo de eventos llegan a personas, a individuos o a grupos que se encargan de filtrar, de una u otra manera, los nombres de los receptores que recibirán la buena noticia de poder concursar para tal o cual bienal.

Los demás, nos enteramos tarde. Cuando ya no hay tiempo ni de agarrar el pincel. No podemos ni debemos negar la información, que por naturaleza, tiene derecho cualquier artista. Ocultar eventos tan importantes como éstos es excluir a potenciales ganadores, a talentos increibles, a creativos que merecen la oportunidad de PARTICIPAR.

La EXCLUSION es una forma de VIOLENCIA...quienes excluyan a una mayoría en favor de una minoría, están actuando en forma violenta con esa mayoría pues niegan la posibilidad de que esa mayoría integre el movimiento cultural de una Nación. Esto, resta, no suma nada al desarrollo cultural de nuestro país.

Toda convocatoria internacional o nacional es una hermosa oportunidad de INCLUIR a todos y cada de uno de los artistas de este país, sean éstos emergentes o de trayectoria. Cada vez que tengamos noticias de eventos o invitaciones, tenemos que multiplicar la información y difundirla por todos los medios posibles.

Con las mezquindades, solo se benefician unos pocos, que quizá contribuyan en mucho a la cultura nacional, pero, eso no puede ser un justificativo para digitar, según criterios particulares o personalistas, a los seleccionados para representar a Paraguay.

PARAGUAY SOMOS TODOS...el Estado tiene la obligación de difundir cada invitación  que llegue a la Cancillería o a la Secretaría de Cultura para que TODOS podamos elegir participar o no, contribuir o no con el crecimiento de nuestras manifestaciones artisticas.

Nosotros, como ciudadanos hacedores de arte, no esperamos menos de nuestros representantes, porque duele, de verdad duele enterarnos que fulano/a de tal está presente en tal o cual evento...y nos preguntamos cómo fue la selección, dónde se publicó la convocatoria...en qué página...y no hay respuestas. Así es como se margina a una mayoría, así es como en el interior de nuestro país, los artistas se sienten solos y abandonados, así es como se EMPOBRECE EL ARTE.








martes, 13 de diciembre de 2011

Talento, vocación y ganas

Talento, vocación y ganas. Esta era la fórmula que nos repetía el maestro brasilero Livio Abramo durante sus clases de creatividad. Quien tuviera estos tres elementos perfectamente combinados, sin dudas tendría éxito a la larga o a la corta, en el arte o en cualquier disciplina.

Qué es tener talento en el arte? a mi entender, es tener cierta habilidad destacada por encima de otras actividades, para combinar acertadamente las formas, los colores, crear composiciones originales, etc. Es ese algo que hace que nos salga bien y quizá más fácilmente una tarea, un oficio, una profesión. Tener talento en el arte, es como tener el camino más facilitado, naturalmente facilitado, para desarrollar diferentes procesos creativos mentales y manuales.

Qué es tener vocación en arte? Cuando trabajaba en el diario ABC Color, una compañera, poeta y escritora, Delfina Acosta, me dijo: "imagináte aquello que si te faltara, sería como si te faltase el aire. Eso es exactamente lo que no podes dejar de hacer, esa cosa que si te falta, es como si dejaras de respirar". Supongo que eso es la vocación. Cuando puse en práctica lo que la compañera Delfina me sugirió, yo estaba en plena redacción, a minutos de entregar una nota y con uno de los editores esperando a revisar mi texto. No fue difícil para mi saber qué era aquello, que si me faltaba para siempre, sería como dejar de respirar. Ese día, comencé a planificar mi partida del diario.
La vocación en arte es tener esa certeza que uno nació para crear, para entregarse a un camino que implica mucha responsabilidad con uno mismo y con los demás. Un camino de creatividad y compromiso de entrega y honestidad. Esto es la vocación en arte...es saber que uno ha nacido con cierto talento, y que no debe desperdiciarlo, aunque esto implique no tener todo el dinero del mundo, ir menos a la peluquería, no comprar ropa de marca o no poder tener un super auto.

Qué es tener ganas para el arte? En esto ponía mucho énfasis el maestro Livio. Estaba claro. Si tuvieras talento y vocación, pero te faltaran ganas, esmero, fuerzas, disciplina para desarrollar las dos primeras...entonces era como no tener las dos primeras. Con sabiduría, Livio nos motivaba como podía, para que las ganas de ser artistas  no se perdieran entre las tentaciones del consumismo desenfrenado, las cientos de ofertas de carreras universitarias como la medicina, abogacía, ingeniería, etc, que prometían un futuro asegurado, exitoso y estable. Acaso el arte, la carrera de Artes Visuales prometería lo mismo a quienes tuvieran un talento natural y una vocación clara como el agua?
Y es que, hay que tener ganas realmente para seguir adelante con el arte, sin mirar a los costados y no tener la tentación de, de vez en cuando, probar un chiqui de otros "oficios" que cada fin de mes, dejan los bolsillos un poco más cargados. El arte, el dedicarse exclusivamente a crear, sin enseñar o realizar otras actividades extras, es un desafío...y hay que tener ganas, reales ganas para hacerle frente a todo ese mundo que se nos ofrece en la televisión como el mundo real, el mundo en el que vemos a la mujer exitosa, con cabellos rizados, una pilcha impecable, calzados de moda, cartera de marca, una sonrisa increible, un auto lujoso, una casa terriblemente grande, con una familia impresionantemente feliz!

Las ganas se trabajan todos los días, la automotivación tiene que funcionar desde el taller del artista y tiene que poder verse, cada tanto, en algún lugar público.

A la salud de Livio Abramo, un maestro que amaba la vida, y el arte!

miércoles, 30 de noviembre de 2011

El dibujo, el maestro y el retrato menos pensados

Vengo de una cuna humilde. De niña recuerdo que la única forma de jugar a las muñecas era dibujándolas. Les hacía inclusos sus ropitas, las recortaba y las vestía. Era francamente genial! Podía pasar horas haciendo los dibujos y recortando los vestiditos. En aquellos años, al menos si mi memoria no me falla, seguí a diario la serie animada HEIDI. Adoraba a esa niña a tal punto, que un día comencé a dibujarla intentando llegar a un parecido exacto. Lo hice mil veces y luego cambié de personaje.

Así me inicié en el dibujo. Mirando mucho e intentando reproducir. Esa actividad se hizo un habito en mi. Los vecinos, le pedían a mis padres que me mandaran a estudiar arte, pero ellos, no tenían recursos suficientes para hacerlo. Sin embargo, tuve suerte. En las tardes, por la TV pasaban un programa llamado Margarita y sus niños. En ese programa infantil había un bloque dedicado a los amantes del dibujo. Lo lideraba Porfirio Bustos y yo, no me lo perdía por nada en el mundo. La serie de dibujos que enseñaba Bustos era principalmente los animados y comics, tendencias que me marcaron profundamente.

Allí estaba frente al televisor, en primera fila y con mi lápiz y papel ensayando y siguiendo detenidamente a mi maestro. Esta fue mi primera escuela de dibujo, un maestro similar a lo que hoy sería un maestro Virtual. Y aunque nunca pisé los estudios de Porfirio Bustos, es como si lo conociese de toda la vida.

Sin dudas, las vivencias de la infancia nos dejan huellas intensas que pueden activarse cuando se presiona el comando indicado.

A más de las clases por TV de Porfirio, no puedo dejar de mencionar a la colección de revistas El Tony de mi papá, que junto con la colección de revistas Corsa, eran su más preciado tesoro. Cuando papá no estaba en su habitación, ahí iba yo, con pasos suaves, silenciosos, a "tomar prestado sin permiso", por unos minutos, algún número del Tony para copiar sus imágenes.

Muchos dicen que tengo una tendencia casi natural a dibujar con un toque de comics. Yo coincido con ellos. No hace mucho me realizaron un pedido de retrato de mujer mayor, que fue rechazado por considerarlo una especie de comics, tal como me lo dijeron. Lo miré un tiempo después y tuve que darle cierta cuota de razón a la crítica que me hicieron y que desembocó en este escrito.

Pero esta tendencia que se infiltró de manera astuta en el retrato de aquella mujer de sonrisa amable, no siempre genera el rechazo de la gente. Muy por el contrario, la influencia del comics inconscientemente me condujo al Pop Art y  al desarrollo de una serie denominada TransIdentidad, la que me produjo muchas satisfacciones.

A lo que voy es a que siempre es interesante recordar de dónde venimos y cómo llegamos donde estamos en el presente. Aquello que nos fluye con mayor facilidad debe atenderse de manera particular y en lo posible, debe ser explorado, revisado y vuelto a experimentar con nuevos discursos y técnicas. Este ejercicio, el de descubrir la propia línea, la línea que se compara con la huella digital, es imprescindible en la carrera del artista. Esa línea pudo haber tenido su origen en el dibujo menos pensado, y puede sorprender al mundo cuando encuentra su esencia.

martes, 29 de noviembre de 2011

La artista que dejó de ser cobarde!

Cuando pienso en los artistas que confrontaron a los "gurúes del arte" y rompieron con las reglas académicas; que no tuvieron en cuenta las criticas; que experimentaron sin temor alguno, sin pensar en cuánto tiempo duraría la obra, en cuánto tiempo perecería la misma o si gustaría o no a los demás, agradezco que hayan existido y que hayan tenido el valor de hacer lo que la pasión y las emociones les dictaban.

¿Cómo y en qué momento nos congelan los miedos? Cuántas obras dejamos de pintar solo porque creemos que no van a ser aplaudidas, que van a dejar un precedente negativo en nuestro LEGAJO artístico o que no cumplen con las reglas que nos enseñaron en los años de academia?

Aunque admiro a los grandes maestros del realismo que desarrollaron una técnica impecable y cumplieron al pie de la letra con todos los pasos para llegar a la excelencia, me conmueven aquellos que no tuvieron más escuela que la calle y que con pincel en mano, se expresaron con tanto sentimiento que consiguieron llegar de igual modo a los otros.

 Qué espera el artista de los otros? qué espera de la sociedad ? Le interesa que sienta su obra, le interesa conmover? No podría responder por los cientos de miles de artistas que existen o existieron, pero particularmente, me quita el sueño pensar en conmover a los demás.

Recuerdo que no hace mucho conocí la obra de un artista latinoamericano que me dejó durante días pensando en cómo planteaba la utilización de los colores, de las formas, de los personajes. En cómo creaba esas  composiciones tan irreverentes que hacía de sus trabajos sumamente originales. Sentí una especie de impotencia. Averigüé quién era ese artista, de dónde venia, cuál era su historia y descubrí que era un autodidacta, que no había siquiera terminado la secundaria.  Que era como un fenómeno que surgió de circunstancias adversas provocadas durante una de las grandes crisis económicas de Argentina. 

A medida que más me informaba sobre la vida de este artista, más bronca me daba la forma en que había planteado mi carrera artística. ¿Qué cuernos estaba realmente haciendo yo con mis pinturitas? Por qué no podía ser capaz de crear un solo personaje mio, solo mio, tan inconfundiblemente único. Qué pasaba con mi proceso creativo. 

La única respuesta era: SOY UNA COBARDE. Pasa, que cuando uno se entrega a la creatividad, deja de lado todo lo que ha aprendido y comienza a escuchar su voz interior y esa voz, estaba acallada en mi. Por suerte, ese artista que no pienso mencionar su nombre, despertó mi voz y ahora..de a poco, comienzo a pronunciar algunas palabras hechas imágenes. Estas palabras son mías, ya no de mis maestros, a los que sigo respetando como a grandes artistas. El único riesgo que corro, es que a los demás no les guste , pero por lo menos, no voy a morir con las imágenes en mi cabeza.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Insomnio de artista

Cerrar los ojos pero no poder dormir. Pensar,pensar, pensar. Resolver problemas, dibujar y pintar mentalmente, tomar formas imaginarias, deshacerlas y componerlas, crear un obra imaginaria contando solo con bocetos mentales, intentar trabajarla y darle un discurso sostenido...pensar, pensar, imaginar, resolver...y no poder dormir...

Esto me ocurre muchas veces durante el año cuando inicio una nueva serie de obras y me planteo nuevos desafíos creativos. El insomnio me ataca. Pobre de mi marido que debe soportar mis pensamientos en voz alta en plena madrugada. Y es que, el surgimiento de una obra de arte puede generar una obsesión tal que nos reste horas de sueño durante días.

Y, aunque el cuerpo reclame la falta de descanso, existe en esa etapa de producción creativa una especie de energía extra, que alimenta las células del alma y fortalecen las ganas de seguir trabajando en arte.

¿Cuál es la meta real? Definitivamente, no se trata del reconocimiento de la gente, ni de vender obras...En esta etapa de creatividad, la meta real consiste simplemente en crear...y ese proceso produce en el artista una satisfacción que solo puede compararse con la plenitud de la felicidad.

El insomnio en tiempos de creación es como una cura para el artista que siente esa obligación de resolver nuevos dilemas....

LA OTRA CARA DE LA MONEDA

Hay épocas y épocas. Como cualquier profesional, el artista tiene sus altibajos. Tiempos de producción excesiva y tiempos de vacas flacas. Mantener un ritmo de producción relativamente estable, es bastante abrumador y puede resultar sumamente stresante, pero, para el artista que vive de su obra, no le queda otra que producir en forma estable y hacerlo con calidad y en cantidad.

Calidad y cantidad...Estoy convencida que el artista debería estar abocado exclusivamente a la calidad...sin caer en la cuenta de cuántas obras ha pintado en un mes. Pero, las deudas no son una ficción, y una obra de arte puede salvar la cuenta de luz, agua o del alquiler. Entonces...ese mito de que el artista solo pinta cuando está "inspirado" es una gran MENTIRA...Y es bueno que lo sepan, porque hay días que faltan fuerzas para tomar un pincel porque han pasado semanas que no se ha vendido absolutamente nada...y quiérase o no, la noticia de una venta, siempre es motivadora para el artista.

Sin embargo, no deja de sorprenderme el poder que tiene el artista para automotivarse. Quizá entre la resignación de la falta de un reconocimiento social, y la esperanza de trascender en el tiempo, el artista encuentra un poco de regocijo para automotivarse volviendo a plantearse nuevos desafíos para nuevas series.